11.06.2009

Los declamadores muertos.




“En el marco de las actividades del “2do Festival Internacional de Poesia Santo Domingo 2009, y como una acertada iniciativa nuestra Secretaria de Estado de Cultura, decidió “sorprender” con declamaciones de poesías, tanto de escritores Dominicanos como extranjeros a los usuarios de el metro. A través de esta actividad denominada “Poesía en Movimiento”, Jóvenes, niños y adultos (usuarios de nuestro moderno medio de transporte) tuvieron la oportunidad de escuchar atentamente, las voces de los actores del teatro rodante que dirige Carlota Carretero, bajo la dirección de Diogenes Medina”.

Se me ocurre de repente imaginar los rostros atentos, y absortos de todos estos “pasajeros” ignorantes del valor de este maravilloso regalo, tal vez, pero disfrutando al mismo tiempo, de una antigua modalidad del arte escénico, que lamentablemente hemos perdido a través del paso del tiempo, lamentablemente digo, no en otros países ,quizás, pero si en nuestra remota isla. Decidí  salir a investigar y aunque ignorante en el tema según los textos, podría resumir que la declamación es, “la interpretación de un poema que busca profundizar su mensaje con el uso armónico de la voz y la sutileza del gesto”. He escuchado, que la declamación poética es tan antigua como las antiguas civilizaciones griega y romana en el mundo occidental y que personajes excepcionales pasaron a la historia por su talento natural de técnicas declamatorias en sus respectivas regiones.

En nuestro país, parece que los verdaderos declamadores hubieran muerto todos, pues ya no se escuchan ni el murmullo de que existieron personas capaces de darle al genero la altura y sublimidad que merecía, personas con mucha memoria, una excelente y melodiosa voz, amantes del teatro y con un sentido muy marcado de lo que seria la interpretación escénica de los poemas declamados. Escuché también que en Santo Domingo, Hector J. Diaz decía con una hermosa voz sus propios poemas, lo mismo hacían, Freddy Amado Gómez y Juán LLibre habría que decir que ellos también fueron destacados declamadores, con una potencial voz, un exquisito sentimentalismo, pero sobre todo un absoluto y entregado amor al género literario que ellos representaban, se escuchaban y vestían siempre buen mozos y elegantes en algunos programas de televisión y de radio de la época.

En este sentido me resultaría familiar hacer especial mención del destacado declamador, ya fallecido, Freddy Amado Gómez, aunque (y muy a mi pesar) desgraciadamente no tuve el honor de conocerlo personalmente, según he escuchado,   pude apreciar que  tenia una  voz excepcional para la interpretacion poética, un angel especial pero sobre todo una gran memoria y una sensibilidad exquisita, para expresar la esencia de cada poema declamado, que interpretaba como nadie, que en cada declamación entregaba el alma para hacer llegar  exactamente lo que  el autor sentia al momento de escribir los versos. Un declamador como pocos, en nuestra historia.-

Mi admiración, orgullo y honor para todos los que representan y representaron en una época la interpretación de tan difícil y hermoso género, tenemos que seguir aplaudiendo a la Secretaria de Estado Educación por estas iniciativas….como decimos aquí….e p’alante que vamos….arriba la cultura.


1 comentario:

  1. Les comparto . . .

    UN POQUITO DE SU SER

    “El cielo ante ti se abra, . . . amante de la palabra.”

    Treinta y seis, mil novecientos,
    con sus dones y talentos,
    llegó al mundo ser pensante,
    autodidacta brillante.

    Solo sexto de primaria,
    lectura . . . faena diaria,
    dominó múltiples temas,
    memorizó cien poemas.

    Muy respetable orador,
    excelso declamador,
    ¡di “Los Motivos del Lobo”,
    padre sano, señor probo!

    En el lenguaje, impecable,
    de una dicción admirable,
    varonil voz, gran cantante
    que, bailando, fue galante.

    Esencialmente, un artista,
    que su majestad persista,
    tuvo apego a la madera,
    la honestidad por bandera.

    Con poco se conformaba,
    el tabaco le gustaba,
    un buen trago con amigos,
    ellos mismos son testigos.

    Sin ser santo, hombre bueno,
    capaz, ilustrado, ameno,
    letrado, una enciclopedia,
    su carácter . . . cosa seria.

    Atenea, diosa preclara,
    sabiduría, virtud rara,
    hoy, que se apagó su vida,
    ¡mi conciencia llora herida!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 04 de enero del 2014.
    Dedicado a mi Señor Padre, Gonzalo Ramos Amaya (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2014-073110472600-14

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